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martes, 31 de outubro de 2017

Partes dun mosteiro na Idade Meda

*La Iglesia
Lugar de oración. En torno a ella se iban alzando las dependencias necesarias.

*El Claustro
Estaba constuido generalmente junto a la iglesia. Es de planta cuadrada y el centro suele haber un pozo y un pequeño jardín con cuatro caminos.

*La Biblioteca 
Era donde los monjes copiaban manuscritos y libros antiguos.

*Sala Capitular
Era el lugar de reunión de la comunidad, donde se leían los capítulos de la regla de la orden y donde el abad organizaba las distintas tareas.

*El Calefactorio
Lugar caldeado donde iban los monjes de vez en cuando para descansar y entrar en calor.

*El Refectorio
Era el comedor, y colindante con él había la cocina.

*La Bodega

*Las Celdas de los Monjes
Es el gran dormitorio común estaban en el piso superior.


*Aparte de estas salas también habían: huertos, la enfermería, el locutorio, y a veces, establos, molinos, talleres, entre otros. Y el Cementerio se encontraba siempre en el terreno monacal.


A vida nun mosteiro medieval

Los monasterios medievales eran el centro de la vida espiritual de la Edad Media. Tened en cuenta que estamos en una época en que todo gira alrededor del Dios y rezar es la única forma de salvar a los pecadores del infierno eterno. Pero los monjes se encargaban también de curar a los enfermos, de alojar a los peregrinos, de copiar los libros antiguos (aún no existía la imprenta) y de, en definitiva, transmitir la cultura que les legaron los pueblos de la antigüedad.
 
Mosteiro de Oseira
La situación de los monasterios solían ser ideal: en zonas regadas por ríos, con fértiles tierras de cultivo, en los valles o sobre escarpadas montañas. Se buscaba crear un lugar retirado para la oración, pero rodeado de los recursos naturales necesarios para mantener a un importante número de monjes. Los ríos proporcionaban agua para beber y para regar los cultivos. Los valles poseen la tierra que necesitan las huertas y los pastos para el ganado. Las zonas de montaña o elevaciones dotan al monasterio de defensa para las regiones en guerra.
Una característica muy interesante de los monasterios medievales era que todos se parecían. El motivo era el mismo que hace que todos los supermercados tengan los productos en el mismo sitio, sean de la ciudad que sean. Si un monje tenía que ir a otro monasterio, cosa frecuente, se orientaría sin problemas en su nuevo hogar. Aquí tenéis algunas de las estancias más habituales:


Plano mosteiro de Oseira


La vida en un monasterio estaba organizada según las horas canónicas. Las horas canónicas son una división del tiempo que seguía el ritmo de los rezos. Cada una de las horas indica una parte del Oficio divino, es decir, el conjunto de oraciones que se van sucediendo a lo largo de todas las horas canónicas de un día.
Las horas canónicas eran las siguientes:
  • Maitines: medianoche
  • Laudes: aproximadamente sobre las 3:00
  • Prima: hora en la que sale el sol (sobre las 6:00 de la mañana)
  • Tercia: tercera hora después de salir el sol (las 9:00)
  • Sexta: mediodía (a las 12:00)
  • Nona: sobre las 15:00
  • Vísperas: tras la puesta de sol (habitualmente sobre las 18:00)
  • Completas: antes del descanso nocturno (a las 21:00)

En todas esas horas, tras un repique de campanas, los monjes acudían a la iglesia del monasterio para rezar. Este rezo dependía de la hora, del día de la semana (no es lo mismo un martes que un domingo) y de la época del año (Semana Santa, Navidad, cuaresma, etc.). Así que, como puedes ver, los monjes estaban todo el día rezando. Y lo más importante es que se rezaba siempre cantando.

A vida nos mosteiros


¿Dónde se construían los monasterios?
Los monjes buscaban lugares aislados situados en las proximidades de elevaciones montañosas poco frecuentadas, en lo más profundo de valles baldíos o en parajes muy arbolados, lejos de las rutas recorridas por los comerciantes y hombres de armas. La primera ley que rige el monaquisino es la soledad; la segunda, el desapego. Sin embargo, y con frecuencia, el monasterio se establecía en lugares en los que habían encontrado abrigo cultos anteriores al cristianismo, como si hubiese localizaciones predestinadas.

¿Cómo era la vida cotidiana?
El empleo del tiempo de cada jornada presenta una cierta diversidad según las diferentes órdenes monásticas, pero, por regla general, hay tres actividades esenciales en la vida de la comunidad: el oficio divino, que comprende múltiples liturgias diurnas y nocturnas, y en el que el canto ocupa un lugar de privilegio; el trabajo manual, que suministra a la comunidad sus medios de subsistencia, pero que es también una forma de oración; y, por último, la lectura y la meditación solitaria en el silencio de la celda, que proveen a los monjes de su alimento espiritual y la profundización de su fe.


¿En qué se ocupaban los monjes?
Desempeñaban desde las tareas más humildes a las actividades más complejas, y, en la medida de la capacidad de cada cual, debían dedicarse a todas ellas con idéntica aplicación. La comunidad vivía en régimen de autarquía. Debía producir todos los medios para su subsistencia y, por consiguiente, cultivar la tierra, fabricar las herramientas y las vestiduras, y construir y reparar los edificios. Después venían las labores intelectuales, y en particular la copia e ilustración de manuscritos, y la decoración, a base de pintura y escultura, de los inmuebles religiosos.

¿De dónde procedían los monjes?
Pertenecían a todas las clases sociales. Algunos provenían de medios aristocráticos, y se hacían monjes para huir de la corrupción y, sobre todo, de las violencias de un mundo dominado por la barbarie guerrera. Otros procedían del ámbito agrícola y, gracias a la vida monástica, encontraban el medio de acceder a la cultura. Otros, por fin, habían formado parte de la multitud errante característica de la Edad Media, época de extremada movilidad, en la que gran número de jóvenes se lanzaban a los caminos con la esperanza de encontrar en algún sitio su destino verdadero. Para muchos de éstos, el monasterio, remanso de paz, constituía el término de su viaje.